TIEMPO DE JUGAR

“Sin duda el juego ha servido para que los pueblos indígenas transmitan su cultura de una generación a otra, ya que a través de los juguetes, los niños aprenden los roles que desempeñan los miembros de una comunidad en su vida adulta y se vinculan con otros seres de la naturaleza y las deidades”, explica Alejandro González Villarruel, subdirector de Etnografía del Museo Nacional de Antropología y curador de la exposición.

“La exposición —agregó— deja ver esa importancia del juego en los procesos de socialización, pero también permite que los infantes de la ciudad sepan cómo juegan los niños indígenas, porque es una exhibición dirigida al público infantil”.
Un peculiar balero de delgados aros elaborados de calabaza, con el que juegan niños yumanos en Baja California, ensartándolo en el palo, contrasta con el camión de gruesa madera de pino y plataforma de metal que se construyó para algún tarahumara; hay muñecos totonacos de la comunidad de El Tajín, Veracruz, hechos de madera y vestidos con ropa tradicional; muñecas seris de Sonora hechas con tela, dicen los antropólogos que suelen rellenarlas con un alga marina que en determinada época del año se acumula en la playa.

La mayor parte de los 70 objetos son acervo etnográfico del Museo Nacional de Antropología, sólo 12 son prestados por particulares. La muestra está organizada en cinco núcleos temáticos: Introducción; Roles y oficios;Medio natural; Calle –espacio público para aprender— y Cosmovisión y ritual.

Hay animales modelados en cera de Chiapas y una canoa. Otros juguetes peculiares son las cañuelas, cuatro palos redondos cortados a lo largo por la mita; se trata de un juego tradicional practicado por los grupos de origen yumano. A la fecha se conocen dos variantes de este divertimiento: el practicado por los kumiai de San José de la Zorra, y la variante kiliwa, que hasta hace poco tiempo (1995) practicaba la familia Ochurte Espinoza, una de las últimas en hablar la lengua kiliwa.

Este juego es de habilidad y suerte. Cada participante sujeta los cuatro palos en la mano y con un ligero golpe sobre una superficie dura los arroja; dependiendo de la combinación de caras planas y caras ovaladas cada jugador va acumulando puntos; gana quien llegue primero a 12.
Parece simple, pero el juego de cañuelas es una representación simbólica del universo, lo que supone la observación cuidadosa de los astros; se ha practicado en aquellas latitudes desde tiempos muy remotos y resulta tan entretenido como el juego de dados.

La exposición de juguetes se complementa con un video y un centro de documentación donde los visitantes podrán consultar más información sobre el tema del juego. Permanecerá abierta al público hasta junio próximo en el Museo Nacional de Antropología, junto a la Sala Otopames.
El Museo está en Paseo de la Reforma y calzada Gandhi, s/n, colonia Chapultepec Polanco, delegación Miguel Hidalgo. Horario: martes a domingo, de 9:00 a 19:00 horas. Costo: 57 pesos. Entrada gratuita a niños menores de 13 años de edad y adultos mayores de 60, pensionados, jubilados, así como maestros y alumnos con credencial vigente. Domingos entrada gratuita a público nacional y extranjeros residentes.




