LA ISLA DE LA FANTASÍA

La Isla de la Fantasía es un territorio azotado por una catástrofe hechiza, piñata, ficticia, en la que los aviones que caen son de papel y carrizo, las explosiones son pirotécnicas y los edificios arrasados por el fuego son maquetas de cartón.

© Adela Goldbard
Esta exposición de Adela Goldbard se inaugura el jueves 11 de abril a las 20 horas en el Polyforum Siqueiros, ubicado en Insurgentes Sur 701, Nápoles, Ciudad de México.
El carácter efímero de los materiales utilizados así como las estrategias de construcción de las réplicas, nos refieren a una feria o fiesta popular en la que la realidad y el mito se fusionan de manera lúdica, con la doble intención de olvidar y recordar.
Las ruinas monumentales de un incendio son sustituidas por trozos de cartón y periódico; las explosiones y llamas son generadas por cohetes chifladores. Todo pasa ante las cámaras y eso coloca a los eventos de por sí replicados en el terreno de la simulación, donde todo es posible y nada tiene el peso de lo real.
© Adela Goldbard
Las catástrofes son historias inconclusas, eventos que se incorporan al imaginario de un país al mismo tiempo que se convierten en parte de un “archivo muerto” que constantemente se quema y desaparece junto con los edificios que lo albergan.
Las construcciones se queman y los medios de comunicación nos hablan de las rigurosas investigaciones en torno a las ruinas que se traducen en teorías sospechosistas lo mismo que en largos expedientes que pueden pedirse al IFAI para ser leídos y estudiados.
Ya sea por errores de seguridad nacional o de mantenimiento, las aeronaves de funcionarios del gobierno y de altos mandos del ejército caen y se convierten en elementos del imaginario popular: estos accidentes son propensos a ser ficcionalizados o a convertirse en eventos legitimadores, lo mismo de movimientos sociales que de discursos oficiales.
Las piezas que conforman esta exposición parten de la fragilidad acerca del sistema, que los constantes accidentes catastróficos comunican a la población del país.
A partir de la puesta en escena y de la replicación se anula la distancia temporal y espacial entre los eventos. Esta concentración de catástrofes recuerda a una película de acción en la que un país atacado por fuerzas antagónicas – sean éstas extraterrestres o extranjeras – está al borde de el exterminio… pero al final logra salvarse.

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