Rodrigo Anguas Orozco: historias de campo y luz
El campo fue uno de los territorios que Rodrigo Anguas Orozco exploró con mayor frecuencia a través de la fotografía. Cuando llegó a vivir a La Zacatecana, en Guadalupe, Zacatecas, encontró entre las labores agrícolas, los paisajes rurales y la vida cotidiana un espacio para observar y contar historias. A un año de su fallecimiento, el 8 de junio de 2025, su archivo permite volver a las imágenes que construyó a partir de la relación entre las personas, la tierra y la luz.
Aunque nació en la Ciudad de México, gran parte de su vida transcurrió en entornos alejados de la dinámica urbana. Esa cercanía con el campo marcó buena parte de su trabajo y lo llevó a interesarse por las historias de quienes habitan y trabajan la tierra. Su serie Temporada de campo, un sueño cumplido, ganadora del primer lugar del concurso ¡Aquí nomás…! Los personajes de Zacatecas, organizado por Cuartoscuro en 2024, es una muestra de ello. A través de tres fotografías en blanco y negro retrató la vida de don Candelario Medina Almanza, agricultor de La Zacatecana, una comunidad donde Rodrigo encontró personajes y escenas que despertaron su interés fotográfico.

Sin embargo, su relación con el campo iba más allá de un proyecto específico. La naturaleza, los espacios abiertos, los animales y la vida cotidiana aparecen de forma constante en su archivo. Su hermana Katy lo recuerda como una persona sensible, soñadora, alegre, ingeniosa y observadora. Considera que la fotografía le permitía expresar su manera de percibir el entorno y mostrar aquello que para otros podía pasar inadvertido. En muchas de sus imágenes hay rastros de esa búsqueda: detalles mínimos, cambios de luz o escenas comunes que adquirían otro significado frente a su cámara.
La fotografía también fue una decisión temprana. Carlos Anguas recuerda que Rodrigo nunca dudó al elegirla como disciplina y que hizo de ella una parte fundamental de su vida. Más que perseguir grandes acontecimientos, le interesaba conservar momentos que surgían de manera natural. Personas, objetos, paisajes o elementos de la naturaleza podían convertirse en una fotografía donde los contrastes, los ángulos y el movimiento ayudaban a fijar un instante en el tiempo.

Entre los recuerdos familiares aparece una constante: la luz. Manuel Anguas la describe como una de las grandes pasiones de su hermano. Desde joven encontró en la música, el cine, los libros y finalmente en la fotografía distintas formas de expresión, pero fue detrás de una cámara donde concentró buena parte de su atención. Cualquier momento podía ser una oportunidad para fotografiar. Con el tiempo entendió que la luz y el espacio formaban parte de una misma experiencia, una combinación presente tanto en sus retratos como en sus imágenes de campo.
PUEDES LEER TAMBIÉN: TEMPORADA DE CAMPO, UN SUEÑO CUMPLIDO: PRIMER LUGAR DEL CONCURSO DE FOTOGRAFÍA ¡AQUÍ NOMÁS…! LOS PERSONAJES DE ZACATECAS
Manuel también lo define como un “contador de cuentos a través de un lente”. La expresión ayuda a entender una característica recurrente de su trabajo: cada fotografía buscaba sugerir algo más allá de lo visible. Ya fuera en una parcela, una calle o un paisaje, sus imágenes partían de la observación de lo cotidiano para construir una historia.

Durante una entrevista realizada tras obtener el primer lugar en ¡Aquí nomás…!, Rodrigo explicó que disfrutaba especialmente el proceso previo a tomar una fotografía. Le gustaba recorrer un lugar, observarlo y esperar el momento adecuado. “Antes de tomar una foto, algo específico me inspira; no estoy tomando fotos al azar”, comentaba entonces. Esa idea atraviesa buena parte de su trabajo: fotografías surgidas de la observación paciente y de una atención constante al entorno.
A un año de su partida, las fotografías de Rodrigo Anguas Orozco siguen contando historias. Historias de campo, de personas y de los espacios que recorrió. Son imágenes que registran esos lugares y personajes, pero también la manera en que decidió contarlos.



