Talleres Cuartoscuro: Embellecimiento turístico y afectaciones a la movilidad cotidiana

Texto y fotografías por Karen Periban

Como parte de la Agenda 2030, el Gobierno de la Ciudad de México, bajo el eje “Más y Mejor Movilidad”, plantea proyectos de mejoramiento a la movilidad urbana a través de obras de ampliación y renovación de infraestructura y mobiliario de transporte. La aplicación de dichas obras se ha concentrado principalmente en vías de comunicación, estaciones de transporte público de la zona sur de la ciudad y espacios turísticos de alta afluencia, en el contexto de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

A casi dos meses del inicio de las obras de mejoramiento y ampliación, y a menos de dos meses del 11 de junio —fecha de inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026—, la Ciudad de México, una de las sedes principales del evento, se prepara para la llegada de turismo masivo atraído por el mundial, enfocándose en uno de los temas más complejos de esta ciudad monstruo: la movilidad.

02 de abril de 2026, Ciudad de México. Tras las obras de modernización y embellecimiento, los usuarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro no detienen su movilidad sino que la han adaptado a las condiciones espaciales latentes como el aumento de ruido y polvo, aminoramiento de instalaciones lumínicas, reducción del espacio transitable, sobresaturación de usuarios y ralentización de la marcha de trenes. ©Karen Joselin Periban Contreras

A través del plan “Más y Mejor Movilidad”, se realizan trabajos de rehabilitación, optimización y eficientización de la infraestructura en diversas estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro; sin embargo, las obras también han provocado afectaciones a la movilidad cotidiana, repercutiendo en la calidad de vida de las personas usuarias del transporte público.

El recorrido diario se ha visto alterado por diversos factores, como la interrupción de trayectos debido al cierre de estaciones como San Antonio Abad, Viaducto y Chabacano, obligando a las y los usuarios a utilizar unidades de RTP como transporte de apoyo. Este servicio, a su vez, también se ve afectado por el tráfico generado por los trabajos de mejoramiento sobre Avenida Tlalpan, provocando desvíos por calles estrechas donde confluyen puestos ambulantes y mercados al aire libre.

02 de abril de 2026, Ciudad de México. Debido al cierre de algunas estaciones de la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, usuarios se ven obligados a utilizar el RTP de apoyo (ruta Pino Suárez–Xola), lo que ha provocado viajes más largos, tardados, cansados e incómodos. ©Karen Joselin Periban Contreras

Asimismo, resulta complejo e incómodo transitar por estaciones como Bellas Artes, Hidalgo y Taxqueña —caracterizadas por una importante presencia turística o por su alta afluencia de usuarios— debido a las obras de modernización y remodelación que incluyen reparación y sustitución de pisos, techos, paredes y mobiliario. Estas intervenciones generan entre las personas usuarias una percepción de riesgo, abandono y lugubridad en el entorno.

Esta situación ha provocado opiniones encontradas entre la población usuaria. Por un lado, hay quienes consideran necesarias las obras y comprenden los percances derivados de los trabajos; por otro, existen opiniones que señalan que estos proyectos de embellecimiento y mejoramiento están afectando la eficiencia y operatividad del transporte público. No obstante, ambas posturas coinciden en un mismo sentir: el aumento en los tiempos de traslado genera cansancio, hostilidad y estrés entre quienes diariamente utilizan el transporte público, preguntándose al unísono: “¿qué nos esperará cuando sea el mundial?”

Viajar en el transporte público de la Ciudad de México ya representaba una odisea debido a su caótica funcionalidad y a las múltiples dinámicas que convergen diariamente en la movilidad urbana. Sin embargo, los proyectos realizados en pro del mejoramiento y modernización del espacio, en vísperas del mundial, han alterado de manera significativa la vida cotidiana de las personas.

Los retrasos constantes de los convoyes del Metro, la falta de señalización adecuada y visible, así como el aumento de ruido y polvo, han derivado en trayectos de más de una hora, cuando anteriormente los recorridos oscilaban entre los 40 y 50 minutos. Esto ha obligado a las y los usuarios a modificar sus rutinas y anticipar sus desplazamientos para llegar puntualmente a sus destinos.

En este sentido surge una pregunta inevitable: ¿para quiénes se están llevando a cabo estos proyectos de mejoramiento, ampliación y modernización? ¿Para quienes habitamos y utilizamos diariamente el transporte público o para quienes están por llegar?

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