Memoria y Fotografía Archivo Sánchez Ortega en Zacatecas
Texto de Juan Carlos Basave
Portafolio publicado en la revista CUARTOSCURO 188 (marzo 2026-mayo 2026)
Identidad e Historia
El México profundo descrito en la obra de Juan Rulfo, así como por José Vasconcelos en Ulises Criollo, sin obviar la picaresca novela La Vida Inútil de Pito Pérez narrada por José Rubén Romero, podemos encontrarlo profusamente en los archivos fotográficos. En la primera mitad del siglo XX mexicano, el ritual que representaba asistir a un estudio fotográfico daba fe de celebraciones religiosas, civiles y populares, además de dictar y nutrir la agenda de los fotógrafos. Cada acontecimiento, desfile, acto público, político y civil, requería de la constancia y testimonio impreso que producía el fotógrafo: así, la imagen –impresa en la emulsión de plata gelatina– generaba una prueba documental.
Detrás del mostrador del estudio fotográfico, en roperos o en gavetas, las imágenes fueron acumulándose porque los clientes buscaban alguna copia del documento tomado, del retrato familiar o de la foto del ser querido recién fallecido. Entonces, los fotógrafos se percataron del valor del archivo, aunque no todos desarrollaron tal conciencia de conservación, pues, desafortunadamente, muchas placas se tiraron, quemaron o vendieron… Con su pérdida, se diluyó un importante testimonio de la vida cotidiana y pública de las ciudades y los pueblos.

Año: 1947
No. de inv: 26638
© Colección Ricardo Sánchez Ortega
En contraste, en las imágenes tomadas dentro de la intimidad del estudio, resultó habitual el hallazgo de una mirada cómplice hacia la cámara por parte del fotografiado: es precisamente en este ejercicio de complicidad que se realizaban los grandes retratos. Allí, el fotógrafo podía sugerir y ser creativo con la luz o con los motivos. Las personas se fotografiaban al realizar trámites o en medio de fiestas, durante la primera comunión, en bodas, o como en muchos casos, en los funerales. La emotividad jugaba una parte fundamental del ejercicio de retratarse. Asimismo, dependía mucho de la clase social el hecho de hacerse una foto. En los archivos es posible hallar rostros recurrentes; pero, también, figuran uno o dos retratos de solo una persona. Entendamos: contratar los servicios de un fotógrafo no era común ni accesible para todos.
Hoy los retratos familiares, en el mejor de los casos, los vemos colgados de los muros en la casa de los padres o de los abuelos, transitando del blanco y negro al color, escapando de la intimidad del estudio fotográfico y arribando a las imágenes en parques, jardines o en el propio hogar. Estos fragmentos del tiempo suspendido son parte de un altar a la estirpe familiar. En otros casos, tales fotos y retratos están almacenados en cajas o maletas porque los abuelos ya fallecieron y, actualmente, no se acostumbra a exhibir retratos en las paredes.

Pareja joven con bebé; la mujer viste un vestido con un patrón floral denso, mientras el hombre a la derecha viste un traje oscuro formal con pañuelo en el bolsillo y corbata a rayas; el bebé se encuentra en el centro, sentado sobre pedestal elevado, viste ropón de bautizo blanco y una cofia tradicional. La composición es simétrica y piramidal.
Año: 1945
No. de inv: 1945
© Colección Ricardo Sánchez Ortega
Para las instituciones dedicadas a la memoria y la conservación del patrimonio fotográfico, siempre ha resultado difícil entrar en la intimidad del espacio privado de las personas; en esas circunstancias es cuando buscan a los autores o herederos de los fotógrafos, pues sus archivos contienen la historia de un pueblo, una ciudad o un país.
Fototeca de Zacatecas Pedro Valtierra
Desafortunadamente, en Zacatecas, estos trabajos de rescate de imágenes se realizaron de manera tardía. ¡Ninguna institución entendió la importancia de los archivos fotográficos! Al menos hasta el 17 de junio del 2006, fecha en que un decreto fundó la Fototeca de Zacatecas Pedro Valtierra, la cual nació con el objetivo de conservar, proteger y difundir el patrimonio fotográfico de dicha entidad de México; asimismo, tal institución fomenta la creación, divulgación, promoción y disfrute de la fotografía.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a nivel federal, así como las Crónicas y los institutos municipales de cultura, a nivel local, han realizado trabajos y esfuerzos de conservación del patrimonio fotográfico de tal entidad de México; no obstante, desde su fundación, la Fototeca de Zacatecas –bajo el cobijo del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”– se ha convertido en una guía para la conservación, difusión y recuperación de archivos con un importante valor cultural, patrimonial y fotográfico.
Actualmente, la Fototeca de Zacatecas Pedro Valtierra tiene bajo su custodia 110 mil piezas fotográficas en 15 colecciones, entre las cuales se encuentran fondos de un gran interés cultural como las imágenes de la Ciudad de Zacatecas de las señoritas Ruiseco, sin obviar las icónicas imágenes que exhiben a Manuel Gamio excavando la Zona Arqueológica de Altavista –hechas, aproximadamente, en 1906, bajo la autoría de los fotógrafos José Pérez Chávez y Jesús Pérez Saucedo–, finamente elaboradas sobre cristal. Sin embargo, un acervo destaca por su calidad y cantidad: el Fondo del Foto-Estudio Sánchez Ortega.

Año: 1944
No. de inv: 7092
© Colección Ricardo Sánchez Ortega
El archivo del fotógrafo Ricardo Sánchez Ortega ha sido uno de los acervos más completos que se han rescatado en la región. Con materiales creados desde 1940 hasta 1980, se calcula que está compuesto por entre 100 mil y 120 mil imágenes negativas. Este importante salvamento fue realizado por la “Fundación Pedro Valtierra A. C”, en 2013. En las próximas páginas, relataremos el proceso mediante el cual se llevó a cabo dicha labor de recuperación de un insoslayable fragmento de la historia del siglo XX mexicano.
Información completa en la revista CUARTOSCURO 188
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