Entre cerros y serpentinas: la fiesta del Pujllay

Jujuy es la provincia de Argentina conocida porque en sus pueblos se celebran carnavales cuarenta días antes del Jueves Santo

Texto y fotos de Elena Vega

Son fiestas en las que, año con año, se le pide a la Pachamama permiso para desenterrar al Pujllay, figura andina que, contrario a la concepción judeocristiana, es un ser de luz que representa al sol, la alegría y la fecundidad de la tierra.

Los pueblos de Uquía y Maimará destacan en la extensa Quebrada de Humahuaca, pues realizan carnavales multitudinarios. Sus protagonistas son diablos que bajan de los cerros: hombres, mujeres, niñas y niños con disfraces elaborados con telas de diversos colores, adornados con lentejuelas, plumas, cascabeles y espejos que reflejan la luz del sol intenso que caracteriza a la zona, pero que también cumplen una función: defender espiritualmente, pues el reflejo espanta las energías negativas. También tienen colas largas con las que bailan y máscaras con cuernos de formas diversas: extensos o cortos, numerosos y enredados.

MAIMARÁ, JUJUY, Argentina, 17FEBRERO2026.- Diablos del carnaval descienden de los cerros para participar en el ritual de desentierro del Pujllay frente a la apacheta, en la Quebrada de Humahuaca. La celebración, que también se realiza en Maimará y comunidades cercanas, marca el inicio de un mes de fiesta en honor a la Pachamama. FOTO: ELENA VEGA/CUARTOSCURO.COM

Son los diablos del pueblo que alteran la voz al hablar para no ser identificados, que bailan con música en vivo interpretada por bandas de las mismas comunidades. Encienden bengalas de colores y lanzan cohetes. Se resbalan del cerro, se caen y se levantan mientras ondean la Wiphala, la bandera de los pueblos andinos de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

Todo para llegar frente a la apacheta, altar de piedras considerado un lugar sagrado en el que se rinde tributo a la madre tierra. Está cubierto de hojas de maíz, serpentinas y flores. Se le ofrecen chicha (bebida ancestral), hojas de coca y cigarros. Y mientras desentierran al diablo, se bebe saratoga, una combinación de frutas maceradas en vino blanco, jugo de naranja y refresco.

El ritual es encabezado por los padrinos, quienes tienen la encomienda de desenterrar al diablo para que, ya afuera, sea posible estar de fiesta durante un mes entero.

Quienes visitan los pueblos —personas de todas las provincias de Argentina y de distintos países del mundo— realzan el ritual siguiendo la tradición: se pintan la cara y el cuerpo, se vierten espuma en aerosol con la intención de borrar las diferencias, y se colocan albahaca, planta sagrada que simboliza la aceptación del festejo y que también funciona como código sentimental: en la oreja izquierda significa que la persona está soltera; en la derecha, que está casada o comprometida.

MAIMARÁ, JUJUY, Argentina, 17FEBRERO2026.- Diablos del carnaval descienden de los cerros para participar en el ritual de desentierro del Pujllay frente a la apacheta, en la Quebrada de Humahuaca. La celebración, que también se realiza en Maimará y comunidades cercanas, marca el inicio de un mes de fiesta en honor a la Pachamama. FOTO: ELENA VEGA/CUARTOSCURO.COM

Además, cargan hieleras con provisiones para aguantar el clima y la espera: cervezas, vinos y refrescos que mezclan en termos de tres litros llamados piturros. Brindan por el comienzo del carnaval, porque ese diablo estará presente para dar rienda suelta a la alegría colectiva. Comen lo que ofrecen los puestos: tortillas rellenas, humitas, empanadas, papas y choripanes.

Toda la gente, locales y visitantes, en medio de cerros de colores, celebra en pueblos protegidos por una sola madre: la tierra.

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