LA REVOLUCIÓN DE TERCIOPELO
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A finales de la década de los 80 el mundo se encontraba divido en dos ideologías: comunismo y capitalismo. La Guerra Fría le llamaron. Los países que creían en el socialismo como camino para lograr el bien de la sociedad devino en imposición. El comunismo eclosionó y poco a poco los países que integraban la URSS, decidieron caminar hacía lo que ellos llamaban Libertad, fue en ese contexto que Pavel Hroch, de origen checo documentó los acontecimientos de Praga en 1989, “La Revolución de terciopelo”; Hroch, tenía en ese entonces 21 años.
“Los checoslovacos tenían la impresión de que nunca nada fuera a cambiar en su país: los polacos y los húngaros a finales de los 80 mandaron a sus dirigentes comunistas al basurero de la historia, incluso los alemanes huían en masas de su paraíso oriental, para poder cruzar la frontera al “infierno” occidental, solo los checoslovacos, nada”.
El 17 de noviembre de 1989 quedó escrito en la historia checa y eslovaca, como el día en que la sociedad de manera pacifica sacó al los gobernantes comunistas del poder. Ese día, organizaciones civiles, artistas, estudiantes realizaron una marcha apara conmemorar el aniversario de Jan Opletal, estudiante asesinado por los nazis en lo inicios de la Segunda Guerra Mundial , en el camino hacia el panteón de Vyšehrad, espontáneamente, decenas de personas se unieron a la marcha exigiendo libertad y un cambio del sistema político de ese entonces.
La manifestación se dirigió entonces a la plaza de Venceslao, aunque era una marcha autorizada por el gobierno, la policía los reprimió, fue entonces que se corrió el rumor de que habían matado a un estudiante, esa fue la gota que derramó el vaso, el pueblo se lleno de rabia, aunque después se desmintió el hecho,la indignacion acumulada estalló.
“!No les permitimos matar y maltratar a nuestros hijos!” gritaban las madres y los padres, los oficinistas, los funcionarios, los obreros, intelectuales y artistas.
En una semana renunció el Comité Central del Partido Comunista, bastó una huelga general para sacar de la Constitución la frase acerca del “papel dirigente del Partido Comunista”, y despues de un mes y medio de protesta social, el disidente Václav Havel, asumía la presidencia.
“En Praga no hubo derrame de sangre como algunas semanas después en Rumanía, hubo sólo una gota de sangre, y además falsa; los checos aman el teatro del absurdo y a menudo prefieren el humor negro a los ideales. La revolución checoslovaca suele llamarse “de terciopelo”.
Luego de 25 años del movimiento social que terminó por derrumbar el régimen comunista, el fotógrafo Pavel Roch explica que aun, cuando el panorama político de la actual República Checa no le agrada mucho, existe libertad de expresión y nadie es llevado a la cárcel por disentir con el gobierno.
«La Revolución de Terciopelo», que se presenta en el Museo Memoria y Tolerancia, deja ver a una juventud ávida de libertad, de conocer, de explorar, de entregarse a la libertad encadenada por la estrictas reglas de los regímenes comunistas.
Pavel recuerda que para ellos fue histórico la primera vez que tocaron los Rolling Stones, que escucharon otra música, que pudieron gritar y escribir sin ser violentados,que bailaron al son que ellos querían y no al que tocaba el régimen.
«La Revolución de Terciopelo» permanece en el Museo Memoria y Tolerancia hasta enero de 2015.Plaza Juárez. Centro Histórico, frente al Hemiciclo a Juárez en la Alameda, a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ciudad de México.



